
No todos los incendios se detectan de la misma manera. ¿Sabes qué detector necesitas para cada tipo de riesgo? En Pimexa te explicamos cómo elegir el mejor para tu seguridad.
5 Detectores de incendios más comunes
Cuando se trata de la protección contra incendios, contar con un buen sistema de detección es fundamental para garantizar la seguridad de cualquier espacio. Los detectores de incendios son dispositivos diseñados para alertar sobre la presencia de fuego o condiciones que podrían generarlo, brindando tiempo suficiente para actuar.
Sin embargo, no todos los detectores son iguales. Existen varios tipos, cada uno especializado en detectar diferentes señales del fuego. A continuación, detallamos los más habituales.
Detectores de humo: los más comunes
Los detectores de humo son, sin duda, los más conocidos. Estos dispositivos están diseñados para activar una alarma cuando detectan la presencia de partículas de humo en el aire, las cuales son uno de los primeros indicios de un posible incendio.
Dentro de los detectores de humo, encontramos dos tipos principales:
- Detectores ópticos o fotoeléctricos: funcionan al medir la dispersión de luz provocada por las partículas de humo. Son más efectivos ante incendios que generan mucho humo, como los que se originan en materiales de combustión lenta, como madera o papel.
- Detectores de ionización: funcionan mediante la ionización del aire en su interior. Son más sensibles a incendios rápidos que producen pocas partículas de humo, como los originados por líquidos inflamables.
Es importante destacar que los detectores de humo son una opción ideal para la mayoría de los entornos, ya que brindan una detección temprana, clave para minimizar los daños.
Detectores de llama: especializados en fuegos rápidos
Los detectores de llama son dispositivos especialmente útiles en ambientes industriales o espacios donde se almacenen materiales altamente inflamables.
Estos detectores reaccionan a la radiación infrarroja, ultravioleta o ambas, que emiten las llamas de un fuego. Son extremadamente rápidos en su detección, lo que los convierte en una opción esencial en fábricas o almacenes donde un incendio puede propagarse con gran velocidad.
Estos dispositivos son menos comunes en entornos residenciales, pero en áreas donde los fuegos pueden originarse sin generar demasiado humo, su capacidad para identificar rápidamente la presencia de llamas puede marcar una gran diferencia.
Detectores de temperatura: sensibles al calor
Los detectores de temperatura o detectores térmicos se activan cuando la temperatura en una habitación supera un determinado umbral o cuando detectan un aumento rápido de la misma.
Son ideales para lugares donde el humo no es el principal indicador de fuego o donde podría haber falsas alarmas por humo no relacionado con un incendio.
Este tipo de detectores se dividen en dos categorías:
- Detectores de temperatura fija: se activan cuando la temperatura en el espacio supera un valor específico, generalmente establecido entre 55°C y 65°C.
- Detectores de temperatura de tasa de aumento: se activan cuando detectan un incremento rápido en la temperatura, lo que suele ser una señal de un incendio en desarrollo.
Los detectores de temperatura son muy efectivos en entornos industriales, cocinas y otros lugares donde la temperatura puede fluctuar naturalmente, pero el riesgo de incendio sigue siendo significativo.
Detectores de gases: prevención silenciosa
Los detectores de gases son esenciales en lugares donde el riesgo de incendio puede estar relacionado con gases inflamables o tóxicos.
Estos detectores no solo alertan sobre la presencia de gases peligrosos, sino que también pueden prevenir un incendio antes de que comience, al identificar niveles elevados de gases como monóxido de carbono, propano o gas natural.
Existen diferentes tipos de detectores de gases, dependiendo de la sustancia que deban detectar. Algunos de los más comunes son:
- Detectores de monóxido de carbono (CO): muy importantes en garajes, cocinas o calderas, donde este gas inodoro puede acumularse y representar un gran peligro.
- Detectores de gas natural o propano: se utilizan en entornos domésticos o industriales para evitar que una fuga de gas se convierta en una fuente de ignición.
Estos dispositivos son muy importantes para la prevención, ya que permiten detectar fugas de gases antes de que se genere un incendio.
Detectores de agua: una solución avanzada
Aunque menos comunes, los detectores de agua son cada vez más populares en edificios con sistemas avanzados de protección contra incendios.
Estos dispositivos detectan la presencia de agua en lugares donde no debería estar, lo que puede indicar la activación de un sistema de rociadores o una fuga que podría estar relacionada con un incendio.
Los detectores de agua son útiles en sistemas complejos de protección contra incendios, donde el control de todas las variables es esencial para la seguridad.
¿Qué detector necesitas?
La elección del detector adecuado dependerá del entorno en el que planees instalarlo y de los riesgos específicos que existan. En espacios residenciales, los detectores de humo son suficientes en la mayoría de los casos, pero en ambientes industriales o comerciales, puede ser necesario optar por una combinación de detectores de humo, llama, temperatura y gases para garantizar una protección completa.
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Pimexa: expertos en detección y extinción de incendios
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